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jueves, 16 de abril de 2015

Empusa pennata

Hay libros que pasan por tu vida como la mayoría de la gente con la que te cruzas por la calle: volverlos a ver es como verlos de nuevo. Sin embargo, en otras ocasiones, un libro supone abrir una puerta para entrar en un espacio hasta ese momento desconocido y que, en un momento, haces tuyo.  
Esto es lo que me pasó con el popular (para los ornitólogos) libro de Jobling: "A dictionary of scientific bird names". Tras su lectura, no he dejado de preguntarme por el significado de los nombres científicos de los animales o plantas que observo.

Empusa era una guardiana del Hades (inframundo griego), origen del mito de los vampiros, bella hija de la diosa Hécate, empusa tenía el don de cambiar de forma. Transformándose en hetera, seducía a los hombres y tras acostarse con ellos, les chupaba la sangre en un festín sangriento.

Empusa fue elegido el género para la inofensiva especie de esta entrada, mántido propio de herbazales secos, tanto su ninfa como el adulto (foto abajo) me parecen de los insectos más fotogénicos de nuestra fauna. Esta belleza vino a vernos a casa, "apostándose" por entre las matas de fresas al acecho de insectos, dónde la encontramos. Y yo me pregunto: ¿Cuál ha sido el pecado de esta maravilla para relacionarla con tanta crueldad?

Imago (Adulto) de Empusa pennata. El Boalo. Sierra de Guadarrama. Madrid.

jueves, 26 de julio de 2012

Empusa pennata & Mantis religiosa

Cuando un macho de Mantis religiosa intenta la cópula con una hembra de su especie, recuerda el chiste de cómo lo hacen los erizos: con mucho cuidado.. Como todos hemos oido, aunque no es ni mucho menos un comportamiento sistemático, el macho pierde la cabeza (en sentido figurado y extricto) en muchas de sus aproximaciones a las hembras... en ocasiones, insisto, no le vale ni rezar, y así, es su etimología un trágico chiste premonitorio sobre su destino (Mantis en griego significa profeta). En biología, esta inmolación sólo puede entenderse como un proceso de selección sexual. Citando a S.J.Gould sobre Darwin: "los organismos pugnan por obtener un éxito reproductivo personal mayor y eso es todo. No hay grandes leyes acerca del bien de las especies o de los ecosistemas, no hay ningún sabio y vigilante legislador en los cielos: no hay más que organismos en lucha".
Ninfa de Mantis religiosa. Punta Umbría. Huelva. Ago. 08.
En mi pueblo, los mayores decían que este insecto era muy venenoso, y que si intentabas coger una, no dudaría en picarte. Recuerdo mis contactos con las mantis como mis primeras aproximaciones a la cienca. Por más que leía los libros que tenía al alcance por casa, no encontraba nada que hablara de picaduras ponzoñosas, como sí leía para las avispas o escolopendras. Así que no quedó otro remedio que probarlo. Si no pude leer nada acerca de sus picaduras, no deben ser muy dolorosas, pensé. Lo primero que hice fue aproximar un boli y observar si, al atacarlo, dejaba "gotitas" en el mismo. El experimento funcionó, no se apreciaban gotas de lo que pudiera pensar sería veneno. Después del boli (beta tester) entramos en pruebas en pacientes reales (el dedo). Y así, y desde entonces, voy como un profeta (o Mantis), enseñando a quien puedo que, aparte de inofensivas, son animales increíbles, grandes cazadoras que acechan a sus víctimas en la más absoluta quietud, sólo moviendo quizá la cabeza, pudiéndola girar hasta 180º.
Ninfa de Empusa pennata. Hoyo de Manzanares. Madrid. Mar. 12.
Una característica de los "mantidos" es que hacen una metamorfosis incompleta, de ahí que las ninfas se parezcan mucho a los adultos.