viernes, 13 de enero de 2012

California IV: Costa Oeste

En "Viaje al optimismo", el libro de Punset que me está acompañando actualmente al metro todos los días, leo que las personas que emplean sus recursos económicos en vivir experiencias, como viajar, son más felices que aquellas que emplean el dinero en comprar cosas materiales. Experiencias contra acumulación. No puedo estar más de acuerdo con esta afirmación. Aquel verano de 2006, las circunstancias en las que se realizó el viaje no eran las más favorables para ver fauna, aún así, siempre hay opciones si las buscas y hacer compatibles distintos intereses es posible con algo de flexibilidad por parte de todos.

Tras visitar Joshua Tree, habíamos dado por cerrada la parte más natural del viaje, para algunos... porque los prismáticos nunca quedan lejos, ni la cámara, con sus cortos 3,5X aumentos, pero siempre dispuestos para la "caza" incruenta de cualquier cosa que se mueva, o no.
Desde Focas Vitulinas (Phoca vitulina) sesteando plácidamente en las costas rocosas al sur de Monterrey, muy cerca del pueblo del que fue alcalde el famoso Clint Eastwood (Carmel), pasando por Lobo marino de California (Zalophus californianus) y Gaviotas Mexicanas, también llamadas "plomas" (Larus heermanni) en Fisherman's Wharf, San Francisco, incluso Garceta Nívea (Egretta thula) en Sea World, San Diego. Todo sitio es bueno para disfrutar de la fauna en general y de las aves en particular.
Focas Vitulinas (Phoca vitulina). Monterrey, California. USA.
Gaviota Mexicana (Larus heermanni). Fisherman's Wharf. San Francisco. California. USA.

Un solitario Lobo marino de California (Zalophus californianus) descansa en Fisherman's Wharf. Pier 39. ¡Por lo menos vimos uno!. En mi descargo diré que no era la época en la que se reúnen aquí. San Francisco. California. USA.
Garceta Nívea (Egretta thula) se acerca a probar suerte con los pececillos con los que los niños alimentan a los delfines. SeaWorld. San Diego. USA.
Pelícano Pardo (Pelecanus occidentalis) vuelven de sus cotos de pesca volando sobre el imponente e histórico Golden Gate. California. Bahía de San Francisco. USA.
Dejamos California y sus bellezas naturales, con la sensación de habernos quedado cerca de visitar algunos de los grandes espacios imperdibles norteamericanos como el espectacular Zion (Utah), por poner sólo un ejemplo. Pero, ¡qué mejor excusa para regresar algún día!

lunes, 9 de enero de 2012

California III: Joshua Tree National Park

Gasolinera próxima a Twenty-nine Palms. California. USA.
Musmón del desierto (Ovis canadensis nelsoni)

La infinita recta no parecía tener fin. Tras una colina aparecía otra, igual o más desolada que la anterior. Dudas, pero continúas. El plano de carreteras muestra que estamos cerca de Twenty-nine Palms, pero nada parece indicar que nos acerquemos a una población. Una gasolinera corta el relieve de la llanura eterna. Dudamos si parar. Y cuanto más cerca, menos claro lo tenemos, pero llevamos ya unos kilómetros en reserva... Finalmente, paramos. Si en 500 km. a la redonda hay un asesino en serie, seguro que se encuentra aquí. En verdad la gasolinera era algo más que tétrica: El dependiente, desaliñado y harapiento, mirada perdida, cigarro de medio lado pegado al labio inferior, la tienda, desabastecida, sucia, cristales casi opacos por la suciedad, pegatinas antiguas dejan trazos de cristal translucido desuniformes, la goma del surtidor rajada... en fin, para que nos hubiese pasado cualquier cosa.
Bromas aparte, llegamos a Twenty-nine Palms con el tiempo justo para llevarnos la primera sorpresa de Joshua Tree Nat. Park. Correteando por el jardín de cactus del motel donde nos alojamos, un confiadísimo Correcaminos Grande (Geococcyx californianus) se dejaba fotografiar sin parecer nervioso. Ya habíamos visto a otro astuto morador del desierto, el Coyote (Canis latrans), y así, ya teníamos a una de las parejas más simpáticas de los personajes de la Warner Bros, una de las combinaciones que más ilusión nos hizo. Cosas de la infancia, que no abandona a algunos por mucho que peinemos canas o no peinemos ya ni eso!

Esta Zenaida Huilota (Zenaida macroura) compartía "ecosistema" con el Correcaminos. Estaba literalmente, ¡al alcance de la mano!.

Se volvió a dejar ver el Coyote (Canis latrans), esta vez en Joshua Tree Nat. Park. California. USA.

El entorno es fantasmagórico, los árboles que dan nombre al parque parecen tener vida locomotriz. Según avanzas y los alcanzas, parece que cambiaran la posición de sus "brazos". El paisaje es singular, muy original. El sustrato permite el desarrollo de multitud de ralos y rastreros arbustos, clara muestra de adaptación al desierto. Entre ellos, especies tan interesantes como el Chaparral (Larrea tridentata).
De entre todos los rincones que visitamos en el parque, ninguno fue tan productivo como Hidden Valley: las rocas del valle, al formar corrales naturales, lo convertían en un escondrijo perfecto para los cuatreros del Oeste que se dedicaban al robo de ganado. Hidden Valley esconde entre sus rocas una pequeña laguna alimentada por una fuente, lo que atrae a la fauna como un imán. Próximo a este lugar, visitamos unos Petroglifos de los primeros pueblos pobladores de este desierto. La lista de especies observadas aquí incluyó: Musmón del desierto, en inglés, Desert Bighorn (Ovis canadensis nelsoni), Focha Americana (Fulica americana), Cernícalo Yanki (Falco sparverius) ó Rata Arborícola del Desierto (Neotoma lepida).
Esta simpática Rata Arborícola del desierto (Neotoma lepida) no hizo ni el más mínimo gesto de huida cuando nos acercamos al verla comer ¡chumberas!. Hidden Valley. Joshua Tree Nat. Park. California. USA.
Un especialista del camuflaje. El críptico Sapo cornudo (Prynosoma modestum), gran comedor de hormigas. Hidden Valley. Joshua Tree Nat. Park. California. USA.

No era época de floración masiva, pero sí que vimos alguna valiente (y enorme) flor asomar en pleno julio de 2006.
Los árboles que dan nombre al Parque: Árbol de Josué (Yucca brevifolia), así llamado por los mormones, que creyeron ver a Josué recibirlos con los brazos abiertos cuando se asentaron en estas tierras. Hay gente pa tó!
Dejamos el escenario de la portada del mejor disco de la década de los 80 (según la revista Rolling Stones) pensando en si volveremos algún día a verlo de nuevo. O mejor, pensando si podríamos volver coincidiendo con la espectacular floración de este desierto ¿quién sabe?.

sábado, 7 de enero de 2012

Arizona: Gran Cañón del Colorado

Duratón, Lobos, Piedra, Añisclo, Cares, Riaza, Júcar, Mesa, Ebro, Rudrón, Cabriel, La Hermida, Arbayún, Lumbier... Todos estos topónimos tienen algo en común. Para los que acechamos, según dijo el poeta, a los pájaros, todos ellos tienen su significación más allá de lo geológico, asociaciones resultado de la avifauna que los puebla. Particularmente, en mi caso, he perdido la cuenta de veces que los he visitado tras Búhos Reales (Bubo bubo), Águila-azor Perdicera (Hieraaetus fasciatus), Treparriscos (Tichodroma muraria) ó Halcones Peregrinos (Falco peregrinus)... Así que cuando pude visitar el Gran Cañón del Colorado, inevitablemente me venían a la memoria imágines y sonidos de estos otros, sí, más modestos cañones, pero llenos de vida rupícula, vibrante y diversa. ¿Dónde se habían metido las colonias de Buitres?, ¿Dónde están las chorreras blancas delatoras de su presencia?, ¿Por qué no se escuchaban los ecos estridentes de las chovas?, ¿Por qué no ciclean Alimoches por sus despejados cielos?, ¿Y los rápidos y acrobáticos vencejos reales?. Una sensación confusa me invadió. Sentado sobre la abismal profundidad de un cañón que alcanza los 1.6 km., observaba 2.000 millones de años de historia de la tierra: capa tras capa de la elevada meseta que el río Colorado había excavado pacientemente sobre el antiguo lecho de un amplio mar. Mi confusión se desvaneció cuando una pareja de rapaces de imponente envergadura pasó bajo nuestros pies mostrando dos claras placas de plástico numeradas en el vértice flexor del ala. No me lo podía creer! una pareja del resurgido Cóndor de California (Gymnogyps californianus) pasaba a escasos metros de nosotros mientras escuchábamos el graznido de un Cuervo (Corvus corax) que jugaba con el viento de ladera, el mismo que aprovechaban los cóndores con gran elegancia. Al rato, un Halcón Mejicano (Falco mexicanus) me confirmó que esto no era ningun cañón recio castellano. De este modo se completaba la idealizada imagen del cañón tantas tardes antes leído, no menos noches soñado. Me encontraba en el North Rim, la aproximación menos visitada de las dos posibles. Poco quedaba para la puesta de sol, nos había llevado más tiempo del calculado alcanzarlo desde Las Vegas. Esa noche dormiríamos con la satisfacción de los deberes hechos: ya estábamos aquí.
El amanecer o el atardecer son los mejores momentos para deleitarse con las vistas del cañón, cuando mejor se observan los colores de las distintas capas de sedimentos.
Amanece en Bright Angel Point. North Rim. Grand Canyon. Arizona. USA.

Bright Angel Point. North Rim. Grand Canyon. Arizona. USA.
 Entre la fauna del parque, la primera en saludarnos fue esta simpática y confiada Liebre de California (Lepus californicus), muy cerca del patriótico Roosevelt Point, llamado así en honor al presidente enamorado del cañón y que hizo mucho por su protección. En una placa fechada en 1903 se puede leer una cita suya: "Dejadlo tal y como es. No podéis mejorarlo. El tiempo ha hecho su trabajo y el hombre sólo lo estropearía. Todo lo que podéis hacer es protegerlo para vuestros hijos, los hijos de vuestros hijos y para todos los que vengan tras ellos, como la gran visión que todo americano debería ver". (traducción libre propia).

Liebre de California (Lepus californicus). Dispesor de la semillas del Enebro de Utah (Juniperus osteosperma). Black-tailed Jackrabbit. Cape Royal. North Rim. Gran Cañón. Arizona. USA.
Uno de los populares Chipmunks (Tamia sp.), comunes alrededor de los lodges. North Rim. Gran Cañón. Arizona. USA.
Antelope Canyon. Page. Arizona. USA.
Abandonamos North Rim en dirección al South Rim, al  que se accede desde Grand Canyon Village, localidad próxima a Tusayan. En el camino pudimos ver una familia de Guajolotes Gallipavos (Meleagris gallopavo) que pastaban despreocupados en el límite del bosque.
Para alcanzar el South Rim tienes que avanzar en dirección este hasta alcanzar el "Navajo Bridge", ya en territorio Navajo/Hopi. El puente es una notable obra de ingeniería de acero que salva un impresionante desnivel sobre el río Colorado, aguas abajo del artificial lago Powel, nacido tras la construcción de la presa Glen Canyon, que domó el río en 1963. Controversias aparte, próximo a Page, ciudad nacida para alojar a los constructores de la presa, se encuentra una pictórica curiosidad que no puedes perderte: me refiero a Antelope Canyon, literalmente una duna fósil. La luz se cuela por entre la fractura que recorre transversalemente la duna, iluminando las caprichosas formas que ha esculpido el agua en sus paredes: líneas finamente talladas en incontables paralelos. Se me asemejaba a un molde que una imposible tecnología hubiera extraido de los remolinos que forma el agua en su caprichoso deambular en las tripas de la duna. Las ocasionales escorrentías, que entran a presión buscando una salida a la cuenca del Colorado, son las artistas que han logrado esta maravilla geológica. El nombre se lo da el Berrendo, para los ingleses Pronghorn Antelope (Antilocapra americana) que en un pasado pastaba la zona en buen número.
Tras esta visita, continuamos hasta South Rim.
Desert View. Desde la que se ve el delta Unkar, uno de los asentamientos prehistóricos mejor documentados del Cañón. South Rim. Grand Canyon. Arizona. USA.
Hopi Point. South Rim. Grand Canyon. Arizona. USA.
Ardillón de Roca (Spermophilus variegatus). South Rim. Grand Canyon. Arizona. USA.
Ciervo (Cervus elaphus). South Rim. Grand Canyon. Arizona. USA.
Tras la sorpresa de observar esta subespecie enorme de ciervo en las cunetas de las calles de Grand Canyon Village, pastando más despreocupados que una frisona en un prado gallego... Dejamos el Gran Cañón con la esperanza de regresar algún día, quizá esa vez con más tiempo, tiempo que nos permita hacer la ruta hasta el fondo del cañón. Veníamos de un desierto y avanzábamos hacia otro: nuestro próximo destino sería el Joshua Tree National Park, en pleno desierto de Mojave.