lunes, 9 de marzo de 2015

Lysandra bellargus

Los licénidos son una de las familias de lepiópteros más singulares, pero no por su afición a posarse en dedos, de hecho no creo que lo hagan muy a menudo. Lo singular es su asociación con algunos géneros de hormigas, a las que su oruga alimenta a cambio de protección, viviendo con ellas en el hormiguero, del que sólo sale poco antes de "crisalidar". Por los prados del entorno de mi casa se deja ver esta "celeste", nada abundante aunque sí frecuente, a partir de abril (la foto es del 20 de abril de 2014).
Macho de Niña Celeste (Lysandra bellargus). El Boalo. Sierra del Guadarrama. Madrid

Para los más aprensivos, pido disculpas por la falta de cuidado en mi manicura... ;-)

domingo, 8 de marzo de 2015

Papilio machaon

Una de las mariposas más fáciles de reconocer y de las más bonitas es frecuente en el entorno de El Boalo y en general en la sierra de Guadarrama. Las fotos fueron tomadas en octubre, así que seguramente este ejemplar sería uno de los últimos que voló en esa temporada (2011). El desgaste de las alas, que se observa claramente en la segunda foto, refuerza esta impresión.

Papilio machaon con la espiritrompa desplegada, libando sobre centaurea. Mingorrubio. El Pardo. Madrid.
En la siguiente vista se ven con claridad sus "colas", las que le dan el nombre vernáculo de "cola de golondrina", los brillos plateados que destacan especialmente sobre el color negro de las alas son las "escamas" que dan nombre a la familia (lepidoptero significa literalmente ala de escamas). Me gusta especialmente esta foto porque también se ven muy bien los pelos sensoriales que cubren su cuerpo.

Papilio machaon. Mingorrubio. El Pardo. Madrid.

martes, 14 de octubre de 2014

Serapias

Todavía quedan algunas carreteras secundarias por las que da gusto conducir despacio, no por el riesgo de una multa, sino por el simple placer de asistir a una primavera deslumbrante, como la bien regada del pasado mayo en las arribes del Duero: tupidas cunetas cuajadas de flores, apretados setos vivos sobre muros de piedra mixta, a veces de granito o esquistos y otras de pizarra, lachas divisorias para dar solidez al muro o para permitir un coqueto paso de ganado, praderías densas, perfectas alfombras verdes sin el desgaste al que estamos acostumbrados en otras partes, quizá demasiadas, con alta presión ganadera, movimiento de mariposas, fugaz paso de pájaros... Por estas carreteras tienes la continua impresión de que en cualquier momento saltará un despistado animal que evitar para que no acabe bajo tu neumático exterminador... otro motivo para ir despacio.

Aquella mañana, camino del mirador de La Code, acercamos como pudimos nuestro coche al arcén, evitando frenar con demasiada brusquedad, intentando que mi primera intención no se convirtiera en acción, que me hubiera llevado a frenar en seco, al ver un prado repleto de flores: sin saber de qué especie se trata, sabes que para ti es tan especial como puede ser para un zoólogo la descripción de una nueva especie para la ciencia.

En la península tenemos un buen número de serapias, de las que posiblemente las dos más frecuentes sean la S.lingua y la S.cordigera. La primera, la de labelo en forma de lengua, la tengo bien localizada en mi patria chica: la sierra del Guadarrama, la segunda, la de labelo en forma de corazón (cordiforme, de ahí su nombre) e inflorescencia densa, es la protagonista de esta entrada, la que decoraba un prado que daba gusto verlo.

Prado de Serapias cordigera. Arribes del Duero. Salamanca.

Serapias cordigera camino de abrirse del todo. Arribes del Duero. Salamanca.

La floración es múltiple y densa, aunque variable, tanto que a veces parecen especies distintas, como se puede ver en las dos fotos siguientes.
Serapias cordigera. Arribes del Duero. Salamanca.
Serapias cordigera. Arribes del Duero. Salamanca.

Entre todas, tuvimos la suerte de encontrar este ejemplar albino.
Serapias cordigera. Arribes del Duero. Salamanca.

Y así, recordando a Serapis, aquel dios griego dedicado a los placeres de la carne y que da nombre a este género (se consideraba que las orquídeas tenían poderes afrodisiacos), continuamos hacia otro mirador, pero como fotos de esas hay un montón por la red, no me molesto en colgar otra.

Y para facilitar la tarea de comparación, aquí las S. lingua de El Boalo!

Serapias lingua. El Boalo. Sierra del Guadarrama. Madrid.

Serapias lingua. El Boalo. Sierra del Guadarrama. Madrid.

Serapias lingua. El Boalo. Sierra del Guadarrama. Madrid.