domingo, 25 de diciembre de 2011

Argentina I: Patagonia Sur

Siempre hablaba de la patagonia. Destino para hombres decididos, lugar duro, sin concesiones, pero de oportunidades también. Anheló visitar estas tierras toda su vida, quizá pensaba en algo más que visitarla... Conocía todos sus rincones, los libros le habían transportado a la patagonia en innumerables ocasiones. De su boca escuché por primera vez Fitz Roy, Perito Moreno ó Tierra de Fuego. Decir que se lo debo todo es una obviedad, pero de lo que no me cabe duda es que mi pasión por la naturaleza y a los grandes espacios, especialmente a la montaña, se lo debo a él. Nunca estuvo aquí, nos dejó en 2003. Este viaje fue un homenaje. Este hombre era mi padre. Va por él.

Dicen que los mexicanos descienden de los aztecas, los peruanos de los incas y los argentinos... ...los argentinos descienden de los barcos. Nosotros descendimos más de lo que hubiéramos querido, latitudinalmente, se entiende. Y así, románticamente diría que el azar, racionalmente nuestra falta de organización hizo que el primer lugar tras Buenos Aires que visitamos fuera Río Gallegos. 500 km. por carretera de pura patagonia, con una única parada en "La Esperanza", nos separaba de nuestro primer objetivo: El Calafate. Desde allí visitaríamos el Parque Nacional de los Glaciares y su glaciar "estrella", el Perito Moreno (foto arriba).
Desde el mismo pueblo puedes observar los primeros icebergs o mejor debería decir témpanos, pues la localidad se ubica en las orillas del Lago Argentino, al que vierten al menos 6 glaciares grandes y, seguramente, otros menores. Un pequeño e inesperado (por no programado) recorrido perimetral, nos ofreció las primeras interesantes observaciones, con permiso de los Ñandúes Petizos (Pterocnemia pennata) y de alguna Bandurria de Collar (Theristicus melanopis) que vimos desde el autobús antes de alcanzar El Calafate.


En nuestro paseo por Lago Argentino nos topamos
con este nido de Cauquén común (Chloephaga picta),
abandonando inmediatamente el lugar.


Flamencos Chilenos (Phoenicopterus chilensis), también llamados "Australes".
Lago Argentino. Desde El Calafate. Argentina.
Sinsonte Patagónico (Mimus patagonicus) posando en el inicio de la ruta Calafateña.
Lago Argentino. El Calafate. Argentina.

Avefría Tero (Vanellus chilensis) en típica actitud de antipredatoria "simulación de herida",
nos aleja de sus nidifugos pollos. Nosotros "caemos" en el engaño. ;-)

Lago Argentino. El Calafate. Argentina.

Glaciar Upsala. Lago Argentino. El Calafate. Argentina.

La visita a los glaciares en barco no tiene parangón. Nada más empezar y durante todo el trayecto no dejamos de observar, posados y en vuelo, al imponente Cóndor de los Ándes (Vultur gryphus), otro récord aviar. Tras sortear decenas de témpanos que incrementan su tamaño según te acercas al frente glaciar, el primero con el que te encuentras es el Upsala, el más largo, nada más y nada menos que 60km. del longuitud y entre 30 y 60 metros de altura. Se observa claramente la regresión en la que se encuentra, como todos sus hermanos.
Tras este, giras para visitar la Bahía Onelli, donde vierten tres glaciares: Bolado, Onelli y Agassiz (en honor al destacado glaciólogo suizo). Desde el punto de atraque hasta la bahía en sí atraviesas un fantasmagórico y climácico bosque de Lengas
(Nothofagus pumilio), "falsas hayas", donde observamos criando al Pato Maicero (Anas georgica) y oímos, algunos vieron (grrrr!!!) al potente Picamaderos de Magallanes (Campephilus magellanicus). Tras este interesante encuentro botánico, se completa la visita observando el glaciar Spegazzini, que pasa por ser el más alto de entre los que puedes ver aquí: hasta 135 metros.
Aprovech
amos la tarde para el plato gordo del día: la visita, a pie, es para estar allí horas escuchando el crepitar y sus ecos entre el hielo que produce el continuo, imperceptible pero seguro avance del glaciar Perito Moreno. Un momento irrepetible y único, sólo interrumpido por el estridente chirrido de las Cachañas (Enicognathus ferrugineus) que pasaban en apretados grupos sobre el glaciar. En nuestra visita, noviembre de 2004, el glaciar estaba lejos de "romper". Había separado ya el lago argentino en dos mitades y se notaba claramente la diferencia de altura entre una parte y otra por el diferente embalsamiento, pero el frente estaba muy entero, sin visos de haberse empezado a formar el túnel que, poco a poco, termina por partirlo.
Primera visión del Perito Moreno, con el bonito arbusto Notro (Enicognathus ferrugineus) en flor, en primer término.
El Calafate. Argentina.


El Chingolo Común (Zonotrichia capensis), en la imagen y
el Comesebo ó Yal Patagónico (Phrygilus patagonicus) son residentes en las
plataformas de observación del glaciar.
El Calafate. Argentina.

Para completar nuestra visita, recorrimos el Lago Roca. La escasez de árboles de porte hace que aves del tamaño del Caracara (Polyborus plancus) instalen sus nidos en atalayas tan, a priori, poco adecudas para un ave de su tamaño. (foto arriba).
Tras la región de los glaciares nuestro próximo destino sería Bariloche y los pueblos galeses de los Ándes.

1 comentario:

  1. Bueno, ganas tenía de conocerlo. Ahora ya no me quedan dudas. Tengo que ahorrar. Gracias Javi.

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