domingo, 26 de marzo de 2017

Valle de la Fuenfría

Estas últimas nevadas, una vez entrada la primavera, han dejado bonitas estampas en la sierra. Al verdor de las hojas renovadas por el cambio de estación, se une el contraste de la nieve, muy limpia esta vez. En Guadarrama, el bonito color de los troncos del Pino Silvestre (Pinus sylvestris), de un naranja muy vivo, a veces casi artificial, acompaña muy bien al verde de sus acículas, sin ser complementario estricto, su tonalidad contrasta excepcionalmente.
Aprovechando que nos encontramos entre dos festivos (puente de S. José y la próxima Semana Santa) y habiendo empeorado mucho el tiempo tras la entrada de la primavera sabía que era buen momento para visitar algo más desahogado uno de los espacios naturales de la sierra de Guadarrama (parte es parque regional y parte nacional) más visitados. Me refiero al valle de La Fuenfría, al que se accede desde la localidad de Cercedilla, cuna de esquiadores olímpicos y el retiro vacacional de madrileños por excelencia.
Un paseo por bosques como este pueden dar mucho de sí...

El aire limpio, las hojas renovadas y el bonito color de los troncos de el Pino Silvestre dibujan bonitas estampas de postal...


llenos de contrastes efímeros, con el verde...


y con el naranja...


Aunque también hay sitio para la creatividad: aquí la noche dibujó un logotipo...


una creación efímera que contrasta con el tiempo que le llevó a este pino hacerse "bonsai"...


que crece en la ladera contraria a Siete Picos... al fondo, uno de ellos.


El bosque nos habla de su pasado y de la intensa intervención humana en ellos. Pequeños rodales de Melojos (Quercus pyrenaica) por entre los pinos son un ejemplo de los cambios en la vegetación favorecidos por el hombre.


Como también son ejemplos de esa transformación los enormes aunque solitarios Acebos (Ilex aquifolium) que te encuentras salpicados por entre el pinar.


También nos habla de endemismos, como este Adenocarpus hispanicus (Cambroño), arbusto bastante ignorado, al contrario de piornales y brezos, más comunes y extendidos.


Una vez que cogemos altura, las vistas nos recuerdan que el ladrillo avanza sin remedio...


La ladera oeste parecía tener más nieve...


Este bosque nos habla de historia, la que nos recuerda la calzada romana XXIV, la que conectaba Collado Mediano con Segovia...


Algunos de sus ejemplares nos enseñan cómo detienen la erosión del suelo...


Pero sobre todo, el bosque nos muestra su capacidad para dar vida...

Macho (nuca roja) de Pico Picapinos (Dendrocopos major). Valle de Fuenfría.  Sierra de Guadarrama. Madrid.

Petirrojo (Erithacus rubecula). Valle de Fuenfría.  Sierra de Guadarrama. Madrid.
Petirrojo (Erithacus rubecula). Valle de Fuenfría.  Sierra de Guadarrama. Madrid.

3 comentarios:

  1. Chulísimas fotos Javi! Hubieras alucinado hoy con dos Águilas reales descansando sobre un roble.

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    1. Ya tenemos excusa para volver por Collado!!!

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  2. Magnificas fotos Javi...Y como siempre un relato impecablemente escrito. Da gusto ver como hay gente que aún cuida la lengua...Un abrazo.

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